

Pacientes con Enfermedades Crónicas
Paciente crónico es la persona que padece una o varias enfermedades crónicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las define como “afecciones de larga duración” (más de 6 meses) «con una progresión generalmente lenta»2 y destaca cuatro
tipos principales:
- Enfermedades cardiovasculares, como los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.
- Cáncer.
- Enfermedades respiratorias crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma.
- Diabetes2.
El objetivo no es en sí mismo curar estos procesos crónicos, sino cuidar y prevenir sus complicaciones, puesto que se trata de procesos lentos en su progresión pero mantenidos en el tiempo y sin posibilidad de resolución espontánea. Lo que a menudo limita la función, la productividad y la calidad de vida de las personas que viven con ellas.
Y es que estos procesos tienen múltiples consecuencias que se traducen principalmente en problemas de salud para las personas afectadas e incluso a veces también de quienes les rodean. Problemas que van desde los físicos (deterioro funcional) hasta
de salud mental (estrés emocional, depresión, ansiedad) pasando por los de carácter social (deterioro funcional social).
Todo ello, se traduce en una menor calidad de vida para el paciente crónico. De hecho, las personas con enfermedades crónicas reportan índices más pobres en áreas como la función física, la fatiga, el dolor, la angustia emocional y la función social
que las personas sin estas enfermedades. Y a su vez, aquellas con dos o más enfermedades crónicas tienen peor puntuación que las personas con un solo proceso crónico. La información, fundamental para el paciente crónico
La información es básica para el paciente activo.
Y más aún cuando es enfermo crónico, que requiere una comunicación fluida con los profesionales sanitarios y sociosanitarios para desarrollar su autocuidado a lo largo del tiempo.
